El presidente Donald Trump volvió este martes al podio por primera vez desde abril para actualizar los datos sobre el coronavirus. Erosionado por las encuestas y el mal cartel, lo hizo con otro estilo. En solitario, sin científicos que le ensombrecieran, Trump se mostró más serio, preparado y disciplinado a la hora de decir cosas que le han llevado varios meses para aceptarlas.
El presidente sorprendió al alertar que el virus, en expansión sin freno por la mayoría del país, aún irá a peor “desafortunadamente” antes de que las cosas vayan a mejor. Además, urgió a los estadounidenses a usar la máscara, de la que tanto se ha burlado hasta ahora, y a respetar la distancia social, medida de la que ha hecho caso omiso sin reparo alguno, en público y con alevosía.
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