Hace un año Meghan Markle (38) y el príncipe Harry (35) se convirtieron en padres de Archie (14 meses). A poco tiempo los Duques de Sussex tomaron una drástica decisión, renunciar a sus obligaciones dentro de la realeza británica. Ese paso implicó un radical cambio de vida, que los llevó a mudarse a Los Ángeles, donde viven en una mansión de US$ 18 millones, en Beverly Hills, propiedad del magnate de Hollywood Tyler Perry.
En el medio de la pandemia -sin toda la ayuda de servicio que estaban acostumbrados- los papás de Archie se vieron en apuros. De esta manera, optaron sumar un nuevo miembro a su mansión.
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